El agua florida fue creada originalmente en Estados unidos en 1808, bajo la marca comercial Murray y Lanman. Su creador fue el perfumista Robert I. Murray, en Nueva York, como una referencia más fresca que la clásica agua de colonia. En esta se añadió más intensidad a su parte cítrica gracias a la naranja, el nerolí y el limón. En definitiva, no es un perfume, sino un agua perfumada, la versión americana del famoso eau de cologne.
El agua florida añade notas picantes gracias a ingredientes como los clavos de olor o la lavanda y su nombre hace referencia a Florida, lugar donde supuestamente está la «Fuente de la Juventud» y la base floral de este agua perfumada.
Fue gracias a los curanderos del norte de Perú cuando comenzó a tener tintes místicos, pues utilizaban este agua florida para hacer limpiezas energéticas, ofrendas… Y entonces comenzó a extenderse por todo el mundo espiritual por la atribución de propiedades mágicas para atraer la abundancia, la buena suerte y limpiar la mala vibra. Se utiliza en las meditaciones, en las prácticas de reiki, para recargar energía (positiva), para limpiar energéticamente las herramientas espirituales (como los cristales o las velas)…

